Pullman Bangkok King Power: reseña de la Executive Suite en Bangkok, Tailandia

Pullman Bangkok King Power: Executive Suite en Bangkok, Tailandia

Ya era hora de ponerme al día con los posts pendientes de mi viaje a Bangkok.

Como llegamos a Bangkok bastante tarde por la noche,
la primera noche nos quedamos en un Grand Mercure cerca del aeropuerto.
Y desde el día siguiente nos instalamos en el hotel donde pasamos el resto de la estancia:

Pullman Bangkok King Power.

Ojo, porque en Bangkok creo que hay tres hoteles Pullman,
así que conviene revisar muy bien el nombre completo antes de reservar.
Nosotros elegimos el que está junto al duty free King Power de Rang Nam,
literalmente pegado al Pullman Bangkok King Power,y ahí hicimos la reserva.

Pullman Bangkok King Power
8/2 Rang Nam Alley, Thanon Phaya Thai, Khet Ratchathewi, Bangkok 10400, Tailandia

Me parece una muy buena opción si buscas un hotel de 5 estrellas con buena relación calidad-precio.

Si llegas en Grab, este es el punto donde normalmente te dejan.

Sin darme mucha cuenta, últimamente he terminado probando
varios Pullman por distintas partes del mundo.

Phu Quoc, Dubái, Bangkok…

El lobby es bastante amplio y tiene presencia.

La zona de check-in está en la planta baja, en el nivel G,
pero como nosotros habíamos reservado una suite,
subimos al club lounge para hacer un check-in más privado.

Check-in: 14:00

Check-out: 12:00

Y sí, los horarios me parecieron bastante generosos.

El lounge está en la planta 20 y
una persona del staff nos acompañó hasta arriba.

Y aquí apareció un lounge silencioso, sin nadie alrededor.

Cuando viajamos era pleno feriado del Año Nuevo Lunar,
y además coincidió con vacaciones en China,
así que todo estaba llenísimo de gente, literalmente a reventar.

Por eso sentarnos a hacer el check-in con calma fue un gustazo.

Hasta ese jugo estaba buenísimo, súper fresco y cítrico.

Durante el check-in nos dieron varias cosas,
entre ellas cupones para usar dentro del hotel

y también una tarjeta de acceso al King Power Lounge
para utilizar en el aeropuerto de Suvarnabhumi al regreso.

La validez era de 1 año,así que
aunque no la uses en este viaje,
puedes guardarla para una próxima visita a Bangkok.

Si te alojas en Pullman Bangkok King Power,
prácticamente resuelves también el tema del lounge del aeropuertode una sola vez. Un plus muy bueno.

Eso sí, para adelantar un poco:
no era el mejor lounge del mundo, pero para pasar un rato estaba más que bien.

En fin, después de eso revisamos el plano de plantas
y hasta le saqué foto a los botones del ascensor, porque tenían un diseño curioso.

A nosotros nos tocó la planta 21, la más alta,
en la habitación 2141.

Además estaba al fondo del pasillo,
así que se sentía muy tranquila y bastante privada.

El tipo de habitación era una Executive Suite,y
esta era la zona de sala.
Tenía sofá, mesa y hasta comedor.

También había flores frescas, y cuando hacían la limpieza
incluso las cambiaban. Ese detalle me encantó.

Por la noche, la sala era perfecta para picar algo y tomar algo con calma.

Vista desde la entrada, el espacio se veía así.
El mueble con espejo de la derecha era el minibar.

Nos dejaron fruta de bienvenida,
pero entre eso y el club lounge, ni la tocamos.
Simplemente no nos dio tiempo para todo.

Muchos de los servicios del hotel se podían consultar con un código QR.

El portaequipaje tenía ese diseño tipo barras,
no era lo más cómodo del mundo, pero mejor eso que nada.

Y lo de la derecha era un colgador para secar el traje de baño.

El agua venía en botellas de vidrio,
nos dejaban seis y, si pedías más, también te la traían.

Había de todo: cafetera, hervidor eléctrico, cubitera y lo básico que uno espera.

Ya saben ese momento de entrar a la habitación y querer hacer fotos y videos
mientras la otra persona espera sin tocar nada.

El minibar no estaba incluido en la tarifa,
así que sacamos todo y metimos nuestras propias cosas.

Si te hace falta, puedes revisar los precios del minibar como referencia.

La vista desde la ventana, eso sí, no era gran cosa.


Ahora sí, pasemos al dormitorio.

La cama tenía un tamaño muy generoso.

Esa butaca tipo easy chair, la verdad, ni la usamos.
La televisión era más pequeña de lo que esperaba,
pero como casi no la encendimos, no fue problema.

Después de alojarme en varios Pullman,
ya más o menos entiendo su estilo de interiorismo.

No diría que es exactamente mi favorito, pero por precio y servicio
me parece una apuesta cómoda y bastante segura.

El baño estaba conectado directamente con el dormitorio.

Tenía bañera por un lado y ducha independiente por otro,
que es justo la distribución que más me gusta.

Además, el baño era amplio y alrededor del lavabo
había bastante espacio para dejar todas las cosas, algo que valoro muchísimo.

La bañera también era grande y cómoda, aunque no la usamos.

Los amenities eran recargables,
y el agua de Bangkok… bueno, ya se imaginarán.
Llevar filtro de ducha me parece imprescindible.

Aun así, los artículos desechables sí los daban completos.

En especial, me gustó mucho este cepillo.
Tenía una calidad demasiado buena para ser de un solo uso.

Y si abrías el armario, todavía había más cosas.
Creo que en la foto se entiende bastante bien sin necesidad de explicar demasiado.

Además, incluían una prenda de lavandería gratis al día,
así que lo aprovechamos muy bien todos los días.

Las pantuflas también estaban muy bien, suaves y acolchadas.

Aunque sí hubo un detalle que me dejó mal sabor de boca.
En la rendija de la puerta del baño
había una cinta para párpados que había dejado un huésped anterior,
y aun después de que limpiaran la habitación
seguía ahí, como si nadie la hubiera visto.

Sé que hay gente a la que sí le sirven estos folletos informativos del hotel,

así que
si necesitas algún dato concreto, vale la pena leerlos.

También podías cambiar las almohadas estándar
por otras opciones del menú de almohadas,
y nosotros pedimos almohadas cervicales.

Cuando volvimos de salir, ya estaban colocadas en la habitación.

Y desde el día siguiente
nos las dejaron puestas siempre, lo cual se agradece muchísimo.

Cada día, después de pasar horas fuera disfrutando la ciudad,
al volver nos encontrábamos sin pedirlo hielo y algún snack sencillo
ya preparados en la habitación. Otro detalle muy agradable.

También conseguimos Regency, el famoso whisky tailandés
—que en realidad es más bien un brandy— y que dicen que a veces es difícil de encontrar.
Con suerte, logramos llevarnos cuatro botellas.

Compramos también snacks y fruta para picar en la habitación,

extendimos la esterilla para estirar un poco,
y así disfrutamos de una escapada de hotel en Bangkok súper relajada.


Desde aquí ya paso a las instalaciones del hotel.

En la planta del lobby está la cafetería Junction.

Mientras no te sientes justo al lado de la barra de café,
es un espacio donde cualquiera puede estar a gusto.

No sé si vendían los difusores,
pero sí había una zona para probar sus aromas.

En el salón de eventos había algo parecido a una feria de snacks para mascotas,
o algo por el estilo,
así que se notaba que el espacio se usaba bastante para eventos.

Si sales al patio interior de la planta G,
te encuentras con un jardín muy bonito y muy bien cuidado.

También hay un restaurante de sushi omakase llamado Tenko Sushi,
y aunque el precio no me pareció nada mal y sí pensé en ir,

acabábamos de volver de Japón, donde habíamos comido sushi omakase,
así que al final lo dejamos pasar.

También se pueden ver un montón de carpas nadando,

y para fotos queda precioso, casi como si estuvieras en medio de la jungla.
Nosotros, como siempre, íbamos vestidos de negro de pies a cabeza.


De noche también se veía muy bonito, aunque había insectos volando,
así que en un descuido me llevé más de un susto.

Y con eso termino este primer recorrido por el hotel.

Durante toda la estancia no tuvimos ni una sola queja,
así que este Pullman de Bangkok nos dejó una impresión realmente muy buena.

Descansamos de maravilla.

La piscina, el gimnasio, el club lounge y demás
los dejo para un próximo post aparte.

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