Asiana OZ134 y OZ133 entre Incheon y Fukuoka: reseña de business class con bebé

En este viaje a Fukuoka, Japón, hice el trayecto de ida y vuelta
volando en business class de Asiana Airlines.
Ahora mismo estoy acumulando millas de Korean Air,
pero con la integración con Asiana, las millas de vuelo
se convierten en proporción 1:1, así que entre Korean Air y Asiana
ya da bastante igual cuál elegir.
Además, también se puede usar la sala VIP de Korean Air, así que suma puntos.
Eso sí, si vuelas en clase turista con Asiana,
no aplican los beneficios de Morning Calm.
A la ida viajamos solo el bebé y yo,
y a la vuelta volamos los tres: el bebé, mamá y papá.

Asiana se mudó a la Terminal 2 del aeropuerto de Incheon,
y su mostrador de check-in estaba en la zona J.
Está completamente al lado opuesto de Korean Air.
Incheon-Fukuoka con Asiana OZ134
El vuelo OZ134 de Asiana entre Incheon y Fukuoka
salía a las 13:55, y el tiempo real de vuelo tras despegar fue de 65 minutos.

Como usamos el cochecito de viaje Joolz Aer+,
pudimos llevar al bebé hasta la misma puerta del avión
y plegarlo justo antes de embarcar para guardarlo en el compartimento superior.
Mucha gente dice que el servicio de cochecito puerta a puerta es cómodo,
pero sinceramente, nada supera la comodidad de llevarlo dentro de la cabina.

En la ida nos tocó un Airbus A350,
con asiento Business Smartium.
Como la ruta a Fukuoka es tan corta,
imagino que casi nunca ponen Business Suite.
Me tocó el 1A, y no sé por qué, pero recibir primera fila siempre hace ilusión.

La distribución de asientos era así:
1-2-1, bastante espaciosa.

En persona, la cabina se veía más o menos así.

Mi peque tenía 13 meses y este era su cuarto viaje internacional.
En los tres viajes anteriores, con un total de 6 vuelos entre ida y vuelta,
había sido un auténtico unicornio.
No lloraba, se quedaba tranquilita sentada,
tomaba bien el biberón, la comida y los snacks,
y hasta dormía a su hora, así que volar con ella había sido facilísimo.
Pero esta vez, como ya está más espabilada, fue totalmente distinto: bastante duro, la verdad.

Lo que ofrece Asiana en business class a bordo es
unas zapatillas desechables y unos auriculares bastante normalitos.
No usé ninguno de los dos, así que no puedo opinar mucho.

Revisando su tarjeta de embarque con toda la seriedad del mundo.

También nos dieron un regalito para pasajeros infantiles.
En principio, este tipo de obsequios para niños
se entrega a partir de los 24 meses, cuando ocupan asiento,
pero tanto en business como en turista,
si hay unidades de sobra, a veces también se lo dan
a bebés más pequeños, según el criterio de la tripulación.
Así que si tu bebé viaja gratis por tener menos de 24 meses,
mejor no montar un drama si no se lo ofrecen.

Últimamente no puede estarse quieta ni un segundo
y le da por subirse a cualquier sitio alto,
así que antes de que cerraran la puerta del avión
la dejé un momento en el espacio libre frente al asiento.
La business iba llena,
y pensé que eso sería mejor que ponerla a llorar. Perdón por las molestias, de verdad.

Menú de business en el OZ134


Había carta de bebidas alcohólicas, además de varias opciones de café y té.
Vi que también tenían café descafeinado y me dieron ganas de pedir uno,
pero viajar sola con un bebé y pretender tomar café en el avión
era casi misión imposible. Por favor, duérmete…


A la izquierda estaba el menú del vuelo hacia Fukuoka
y a la derecha el del regreso a Incheon.
En ambos casos eran sándwiches, aunque con una composición un poco distinta.
Como el vuelo dura solo 65 minutos,
en cuanto despegan y alcanzan la altitud de crucero
sirven la comida, comes a toda velocidad y recogen todo
para enseguida empezar la preparación del aterrizaje. Hay que comer rapidísimo.

Delante de los asientos 1E y 1F también
se puede instalar un bassinet,
pero mi bebé ya superaba tanto el límite de altura como el de peso, así que no era opción.
Y además, en la ruta a Fukuoka, aunque lo instalen, probablemente solo se usaría unos 20 minutos.

Como viajaba sola con el bebé,
las tripulantes, quizá viéndome apurada,
me ayudaron muchísimo y gracias a eso el vuelo fue bastante más llevadero.
La tripulación de Asiana también da un servicio muy bueno.

Antes del viaje pedí un juguete nuevo que no teníamos en casa
y se lo saqué por primera vez en el avión.
Le llamó muchísimo la atención y estuvo entretenida un buen rato.
El único problema era que lo tiraba al suelo una y otra vez…^^

El avión ya había despegado y tocaba la comida,
pero sinceramente, bastante tenía con cuidar al bebé
como para pensar en comer tranquila,
aunque mi instinto de bloguera me decía que al menos tenía que hacer fotos,
así que la acepté igual. Si te pones al bebé a la espalda,
al menos recuperas un poco de libertad en las manos.
Eso sí, comer sentada se vuelve imposible.

Este fue el sándwich que sirvieron a bordo.
También venía con ensalada y fruta,
pero no había tiempo para saborearlo con calma:
tocaba ir metiéndolo en la boca a toda prisa, no lo olvides.

Era un sándwich de pollo a la boloñesa,
no diría que estaba riquísimo, pero sí bastante correcto.
Al final solo me comí un trozo para matar el hambre.
Y hasta esa parte del pan sin salsa
acabó como ofrenda para mi hija, que protestaba a mi espalda.
Ah, y también nos dieron comida para bebé,
creo que incluía leche, zumo y una especie de barritas de cereal.
No me parecía práctico dárselo en ese momento,
así que pedí que me lo guardaran aparte y me lo entregaron en una bolsita.

Durante sus 6 vuelos anteriores,
mi hija nunca había dado señales de notar dolor de oídos al aterrizar.
De verdad parecía inmune.
Pero esta vez sí se quejó un poco al bajar, como si le molestaran los oídos.
Estuve calmándola todo lo que pude y, cuando ya casi habíamos aterrizado,
fue entonces cuando por fin se durmió. Muy a su manera, pero igual de adorable.

Llegamos a Fukuoka.
Sinceramente, desde casa me parece
más cerca que ir al sur de Gyeonggi-do.

Incluso al bajar del avión, dos tripulantes
me ayudaron a sacar el cochecito y revisaron dos veces
que no me dejara nada. Hasta me dieron ánimos.
De verdad, arigatou gozaimasu.
Fukuoka-Incheon con Asiana OZ133

El día de regreso, después de terminar el viaje,
volvimos al aeropuerto de Fukuoka.

El mostrador de Asiana estaba en la zona G.
Había personal coreano y también personal japonés,
y ambos hablaban coreano tan bien que el check-in fue comodísimo.

Mientras usábamos la sala VIP, también vimos el avión en el que íbamos a volar.

Mucha gente utiliza el servicio de cochecito puerta a puerta,
sobre todo cuando el cochecito no cabe
en el compartimento superior.
Pero como tienen que manejar varios cochecitos pesados
y además no son suyos,
a veces los tratan con poca delicadeza,
y por lo visto los casos de pequeños daños son bastante frecuentes.
Por eso, como pensamos seguir viajando mucho,
desde el principio compramos el Joolz Aer+, que sí se puede subir a cabina.
Los modelos Joolz Aer, Aer+ y Aer2
están pensados precisamente como cochecitos de cabina,
así que caben en el compartimento superior sin importar el tipo de avión. Hasta el nombre lo dice: Aer.


Esta vez el avión era un A330,
no Smartium, sino el asiento business estándar ^_
Aunque, siendo sincera, incluso si hubiera sido Smartium
me habría dado bastante igual, porque en el vuelo de regreso
ni siquiera llegué a reclinar el asiento.
En los momentos en que sí se podía reclinar,
yo estaba de pie con el bebé en brazos, así que ni eso pude aprovechar.

Después de hacer este vuelo de vuelta,
me quedó clarísimo que, si voy a pasarme todo el trayecto de pie,
en la ruta de Fukuoka lo mejor será volar en turista.
Total, tampoco pude disfrutar bien la comida a bordo…

Esta vez también nos tocaron los asientos 1A y 1C,
que dentro de business son de los que tienen
más espacio libre delante, así que eso ayudó bastante.

Además, desde ahí prácticamente teníamos tres ventanas para nosotros.

Como era un asiento antiguo, aparte de reclinarse
no tenía funciones especiales y, que yo sepa, tampoco era full flat.

Del reposabrazos central salía un portavasos,
y al bebé le fascinó estar metiéndolo y sacándolo.

Esta vez le dieron un regalo de papiroflexia,
pero al llegar a casa pensé: ¿y dónde está?
Seguramente lo dejé en el bolsillo del asiento delantero y no me lo traje.


La carta del menú a bordo era la misma que en el vuelo de ida,

y la comida también coincidía con el menú de regreso que enseñé arriba.
Esta vez el sándwich era un panini de pollo.

No quiero ni imaginar lo sucio que puede estar
el suelo con moqueta del avión, pero como insistía en quedarse ahí, no había mucho que hacer. Supongo que así se curte… ^_

No sé por qué, pero estaba a punto de llorar todo el rato,
así que tuve que pasarme el vuelo entero haciéndola reír para evitarlo.

Hasta aquí, amigos.


Fue un vuelo realmente agotador.
Aunque embarcamos a una hora en la que ya debería haber tenido sueño, no se durmió en absoluto.

Esta vez también acepté la comida a bordo por una sola razón:
hacerle fotos. La de mi marido la omití y solo pedí la mía.


Probé un trozo del panini
y me gustó un poco más que el sándwich del vuelo de ida.

También sirvieron un wagashi, un dulce tradicional japonés,
pero entre estar pendiente del bebé
se me olvidó probarlo, así que no sé a qué sabía.
Menos mal que al menos quedó en fotos.
Promoción de vuelos en Trip.com
Ahora mismo, en Trip.com, del 1 de junio
al 9 de agosto, hay una promoción con descuentos de hasta el 50% en vuelos, hoteles, entradas, tours y alquiler de coches.
Sí, hasta un 50% de descuento.La promoción sigue activa,
así que si estás pensando en reservar vuelos, en Trip.com
cada día a las 11 de la mañana reparten cupones de descuento
para las primeras 64 personas,
y con eso puedes conseguir un precio bastante más razonable para tus billetes.
En esta promoción, Eastar Jet está especialmente barata,
así que si estás planeando las vacaciones de verano, merece muchísimo la pena echarle un vistazo.