Museum of the Future en Dubái: reserva imprescindible

Si estás armando tu lista de lugares que ver en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, el Museum of the Future es una parada casi obligatoria y, sobre todo, un sitio que conviene reservar con antelación.

Últimamente, justo después del Burj Khalifa,
se ha convertido en otro de los grandes iconosde Dubái.
Museum of the Future

Fuente: web oficial del Museum of the Future

Está en plena zona céntrica de Dubái, así que
encaja perfecto en cualquier ruta turística, y además su exterior es tan único
que es ideal para sacarfotos de recuerdo.

Museum of the Future
67CP+H4Q – Sheikh Zayed Rd – Trade Centre – Trade Centre 2 – Dubai – Emiratos Árabes Unidos

Está en una ubicación donde, si recorres
Sheikh Zayed Road, la gran arteria de Dubai,
es imposible no verlo.

El año pasado, cuando me quedé bastante tiempo en la ciudad, quería visitarlo sí o sí,
pero me quedé sin reserva y me dio muchísima pena no entrar.

Y esta vez casi me pasa lo mismo porque también estaba todo completo,
pero por suerte conseguí una entrada y pude ir por fin.

Fuente: Instagram @dubaivisits

El Museum of the Future de Dubái también es famoso por ser un edificio construido sin columnas,y cuesta creer que una estructura de 7 plantas pueda sostenerse así, pero Dubái volvió a demostrar que hace posible lo imposible.

Solo con ver esta foto ya te preguntas
cómo sería la mente de quien diseñó semejante obra.

Eso sí, el dato de 2001 que aparece en la imagen no es correcto;
tengo entendido que la construcción comenzó en 2015.

Esto es el aparcamiento, y ahí sí, por si te lo preguntas, hay columnas^^

Para la cantidad de gente que pasa por aquí,
no me pareció que hubiera tantas plazas, pero tuve suerte y justo
se liberó una: aparqué a la primera.

¡Entramos al museo!

En la fachada, con forma de anillo,
hay un poema escrito en árabe,
y como también está traducido al inglés, vale la pena leerlo si te da curiosidad.

Las letras árabes que se ven desde fuera
también aparecen dentro. Es un detalle muy llamativo.

Aunque no hayas conseguido entrada,
la planta baja se puede visitar sin problema,
así que si te quedaste sin ticket, al menos entra a echar un vistazo.

La fila que se ve aquí es la de acceso para quienes ya tienen entrada,
pero avanza por tandas y, de repente, entra muchísima gente de golpe.

Las entradas reservadas se recogen aquí.
El precio del ticket ronda los 32 €.

Al hacer la reserva te piden el nombre de cada visitante,
así que cada persona tiene que recoger su propia entrada.

Muy en la línea futurista del Museum of the Future,
la entrada sale de la máquina en formato pulsera.
Dentro de la pulsera va guardada nuestra información.

La verdad, es monísima.

Al principio pensé que subiríamos en este ascensor,
pero en realidad era el ascensor por el que bajas después de terminar la visita.

Mientras hacíamos fila para entrar, seguí mirando el interior: hasta las escaleras son espectaculares.

También hay una especie de delfín plateado volador(?)
y un robot hecho con un globo de helio y algunos accesorios.

Esa de ahí es la puerta de acceso.

Cuando se abre, te encuentras con un espacio así.
Ohhh…

Aquí todo está llevado al máximo en cuanto a concepto,
así que lo mejor es dejarse llevar
para disfrutar de verdad la experiencia.

Se supone que en ese momento estamos dentro de una nave espacial,
y cuando termina la cuenta atrás que aparece en pantalla,
la nave despega.

Esas figuras como de arena representan
a las personas que están allí, porque detectan el movimiento,
así que si te mueves, tu figura de arena también se mueve en la pantalla.

Se acaba la cuenta atrás y… ¡despegamos!

Con efectos de sonido retumbando por todas partes,
dejamos Dubái atrás y salimos rumbo al espacio.

La nave del futuro atraviesa la estratósfera en cuestión de segundos.
(Nombre inventado por mí)

Al llegar al espacio hay varias cosas
para ver, y al principio también te dan una breve explicación.

La hacen en árabe y en inglés, aunque la mayoría
escucha a medias y se pone a explorar por su cuenta.

Hay varias máquinas interactivas
donde puedes escanear la pulsera y aparece un “Hello + tu nombre”.

Después solo queda tocar y probar todo lo que hay.
Estas zonas no son lo más divertido del recorrido,

y hay bastantes cosas rarísimas.

En esta, por ejemplo, te toman una foto de la cara
y te muestran una versión tuya con traje espacial.
No es una foto fija, sino una imagen en movimiento.

Cuando termina la parte espacial, vuelves a Dubái
en un ascensor de regreso,

y en la proyección del suelo incluso se alcanza a ver Palm Jumeirah.
Está muy bien hecho y tiene un montón de detalles.


A partir de aquí, la visita ya es libre.

En teoría hemos vuelto a la Tierra, pero por cosas de la relatividad
ya no estamos en 2024, sino en 2071.¡Tal cual!

(Vista por la ventana) ¿Perdón? ¿Así sería Dubái en el futuro?

Esta zona es una cámara de semillas. Hay miles
guardadas dentro de frascos de vidrio.

Impresiona ver que hay tantísimas. Yo ahí, posando como actriz del método.

Eso sí, no son semillas reales.

También hay un video sobre cómo sería el bosque del futuro.

Cada planta tiene un concepto distinto,
y también hay un plano que explica el recorrido por niveles.

La idea es ir bajando o subiendo por las escaleras y visitar cada piso con calma.
Entre medias hay fotospots y espejos,
así que encontrarás bastantes rincones para hacer fotos.

Había una zona llamada “feeling therapy”, aunque sinceramente no entendí muy bien qué se suponía que curaba.

También había bastante texto en coreano.

Jeje.

Seguimos bajando.

Hay un concept car de Audi,
pero no es un coche real: por dentro está prácticamente vacío.
Da la impresión de que es más bien una propuesta de diseño futurista.

Como era Audi, no sé por qué me dio cierta cercanía automática
y me puse a mirarlo con bastante atención.

También hay un cochecito amarillo muy mono y un robot femenino que habla.

Delante del robot hay un micrófono,
y si le haces una pregunta en inglés,
te responde con su propia opinión. Hasta las expresiones faciales están muy logradas.

También se puede salir al exterior,
justo a la abertura central del gran anillo.

Ohhh…

Incluso quienes normalmente no se hacen fotos,
aquí terminan cayendo en la tentación.

Yo también me hice una selfie.
A la derecha, esa especie de palillo altísimo es el Burj Khalifa.

El espacio exterior no es muy grande,
así que casi todo el mundo sale, hace la foto y vuelve a entrar enseguida.

Antes de salir a esa zona exterior, un fotógrafo
te hace una foto que parece obligatoria,
pero claro, luego intentan vendértela como recuerdo.

No dejaban fotografiar la pantalla de la máquina,
así que la imagen editada la vi solo con mis propios ojos. No la compré.

Cuando terminas la visita y bajas en el ascensor transparente que vimos antes,
vuelves a la misma planta baja por la que entraste.

Esos tubos de ensayo con líquidos de colores
forman parte de una experiencia para crear tu propio perfume, o algo parecido.

Y por supuesto, no podía faltar la tienda de recuerdos.

La estuve mirando, pero sinceramente no había nada que me pareciera especialmente bonito.
Como me encantan los imanes, pensé en llevarme uno,
pero por el precio no me convenció nada.

También venden una figura del Museum of the Future.
El precio se ve en la foto… caro, caro.

Si te quedas con ganas de comprar algún recuerdo,
pero no te convence lo que venden aquí,
en las tiendas de souvenirs del aeropuerto también hay opciones.

Este imán lo compré en el aeropuerto de Dubái
y me pareció bastante mejor de precio y de calidad.

Además, dentro también hay una cafetería.

Aquí está el menú.

El café preparado por robot estaba temporalmente cerrado.

Aunque no recuerdo si fue en Dubai o en Abu Dabi,
en algún centro comercial grande sí vi varias cafeterías con robots.

Si te quedas sin batería en el móvil,
en la planta baja también hay alquiler de baterías externas. Buen dato para tener en cuenta.

Después de la visita, salimos otra vez al exterior.

Como no cabía entero en un solo encuadre, tocó usar gran angular.

Es impresionante. Ojalá Seúl, además de la Lotte Tower,
tuviera otro icono arquitectónico así de potente.

Frente al museo también hay una escultura
con una mano mostrando tres dedos.
Dicen que simboliza tres valores, aunque no investigué más; eso sí, visualmente se ve genial.

Al final, lo que queda son las fotos.

Y pensar que dos días después cayó aquella lluvia torrencial…
Cuando volví a Corea y vi las noticias sobre las inundaciones, me quedé en shock.


Si vas a visitar el Museum of the Future en Dubái,
intenta reservar como mínimo con 2 semanas de antelación.
Y aun haciéndolo con dos semanas de margen,
si tu fecha coincide con temporada alta, puede que ya esté agotado, así que cuanto antes compres, mejor.

También se puede comprar en MyRealTrip.
(+ dejo un tip en los comentarios)

Uní varios videos que grabé durante la visita
por si te da curiosidad y quieres verlo.

Esta es una reseña pagada por mí. Si compras a través de ese enlace, puedo recibir una pequeña comisión.

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