Korean Air KE171 y KE180: reseña del vuelo Incheon-Hong Kong en clase turista
A mi papá se le vencían este año bastantes millas de Korean Air,
así que sacamos a última hora unos billetes a Hong Kong usando millas.
Canjeamos 25.000 millas,
y pagamos 153.000 wones en recargo por combustible e impuestos, unos 100 € aproximadamente ^^
El vuelo de Incheon a Hong Kong dura unas 3 horas y media.
Mi marido había ido de pequeño, así que para él era casi como volver por primera vez,
y para mí sí que era mi primer viaje a Hong Kong.
Como todo el mundo decía que junio es insoportablemente húmedo y caluroso,
iba con mitad ilusión, mitad preocupación.. ^^
Como volábamos con Korean Air, salimos desde la Terminal 2 del Aeropuerto de Incheon, que fue la que utilizamos.
El vuelo era a las 8 de la mañana, así que la noche anterior dormimos cerca del aeropuerto
en el ibis Styles, y llegamos al aeropuerto sobre las 6.
Pensé que, al ser tan temprano, no habría casi nadie,
pero nada de eso: desde las 6 ya estaba llenísimo ^_
Aun así, entre el check-in prioritario
y servicios como SmartPass,
entramos bastante rápido a la zona duty free, jeje.

Por más que lo miro, me sigue pareciendo adorable el portapasaporte hecho por mi mamá.

De camino a la puerta de embarque también vi otros aviones.
El modelo de avión para ir a Hong Kong fue un Airbus A330-300.
Para volver a Incheon, nos tocó un A321-neo,y ese fue el cambio.
Incheon-Hong Kong KE171 de Korean Air en Airbus A330-300
Primero, el mapa de asientos del A330-300.

En este modelo, la clase turista
tiene una separación entre asientos de 79 a 84 cm (31-33”)
y un ancho de asiento de 46 cm (18,1”), según la información oficial.
Como compramos los billetes bastante tarde, los asientos decentes
ya estaban prácticamente agotados, así que elegimos la fila 58, en el centro,y nos quedamos ahí
(58D y 58E).
Delante la configuración es 2-4-2, pero en la parte trasera pasa a 2-2-2,
así que los pasillos laterales son bastante amplios y, la verdad, se iba bastante bien.
Eso sí, bajar de los últimos siempre da mucha pereza, claro.


En Korean Air embarcan por zonas,
así que casi siempre subimos pronto y se puede sacar fotos del interior vacío.

Esta es justo la zona de los asientos de las filas 57 a 60 que comentaba antes.
El pasillo es tan ancho que, incluso cuando pasa el carrito,
no hace falta ni encoger los codos.

Si los asientos delanteros ya están completamente llenos,
en vez de escoger un asiento regular perdido en la zona media,
quizá compense más irse del todo atrás, a una zona amplia como esta;
sinceramente, no me parece una mala opción.


En el vuelo a Hong Kong nos dieron manta, auriculares y una botellita de agua. El kit de cepillo y pasta de dientes estaba en el baño.

Para que te hagas una idea, en una persona de unos 170 cm, sentado con normalidad,
todavía queda este espacio. No diría que sea amplísimo,
pero tampoco resulta agobiante.

La pantalla se veía algo antigua, aunque cumplía su función.
Como nos tocó madrugar muchísimo
y desde la madrugada ya íbamos corriendo de un lado a otro, en el avión me dediqué más a dormir que a ver nada.

Ahora sí, empezaba de verdad el viaje a Hong Kong. ¡Vamos allá!

En cuanto alcanzamos la altitud de crucero, empezaron a servir la comida.
Como estábamos justo delante del galley, nos sirvieron bastante rápido y eso se agradece.

Había para elegir entre chicken curry y
ssambap de cerdo picante,y yo me quedé con el ssambap. Para beber, Coca-Cola Zero.
Después de probar el ssambap de Korean Air,
diría que no está tan rico como el bibimbap, pero se deja comer bastante bien.

También dieron postre: un helado de fresa Cledor.
Solo había ese sabor, así que no se podía elegir.
Desayuné bien, me lavé los dientes y caí en un sueño profundo al instante.


Por cierto, el puerto de carga del asiento era así,
aunque no lo probé, así que no sé qué tan bien funciona.
Eso sí, cuando volé en business en abril,
sí usé el cable USB y cargaba leeeentísimo,
así que no esperaba gran cosa de la carga a bordo ^_

¡Ya habíamos llegado! Como son unas 3 horas y media,
fue un vuelo bastante llevadero.

Si miras el tiempo de Hong Kong en junio y julio,
casi todos los días aparece lluvia en el pronóstico,
así que pensé que aterrizaríamos con lluvia, pero estaba despejado.
Hong Kong-Incheon KE180 de Korean Air en A321-neo
Ahora toca hablar del vuelo de regreso.

Justo al lado del hotel había una parada del autobús al aeropuerto,
así que llegar fue comodísimo.

Esta vez nos tocó un vuelo nocturno, ya pasada la medianoche ^^;
como queríamos emitir un billete a Hong Kong con millas,
tanto la ida como la vuelta nos quedaron en horarios algo duros.


Hicimos el check-in y nos fuimos a cenar.

El aeropuerto de Hong Kong es enorme, pero por suerte
nos tocó una puerta muy cercana: la puerta 1,así que fue todo un premio.
Después de caminar unos 20.000 pasos al día durante el viaje, me vino de maravilla no tener que andar más, la verdad.
Para la vuelta nos tocó el A321-neo, un modelo más nuevo.
Lo curioso es que en la app aparecía como neo,
pero en la tarjeta informativa colocada en el asiento poníaA321-200.
No sé si será exactamente el mismo o una variante parecida, pero me dejó con la duda.

Tiene solo 8 asientos en business y la clase turista va en configuración 3-3,
así que es un avión bastante pequeño; por eso también venía llenísimo.
En el A321-neo de clase turista,
la separación entre asientos es de 79 a 81 cm (31-32”)
y el ancho del asiento es de 45 cm (17,8”),
es decir, 1 o 2 cm menos que en el A330-300.
Sobre el papel parece poca diferencia, pero en persona sí se nota bastante.

Y el color del asiento… en fin, bastante peculiar.

Para la vuelta nos tocaron los asientos 53D y 53E.
Como al lado estaba la zona de asientos para pasajeros con mascota,
pensé que quizá ahí tendríamos la última posibilidad de dejar un asiento libre,
pero al final el vuelo iba completamente lleno y se sentó un pasajero chino a nuestro lado ^_

La iluminación sí tenía ese aire moderno, muy “neo”.

También hice una foto del espacio lateral junto al pasillo.

En el vuelo de vuelta no dieron botellita de agua; solo auriculares,
que podías coger al embarcar si los necesitabas.
En el asiento solo habían dejado la manta, sin más.
La sensación fue casi como viajar en una low cost.

El espacio para las rodillas de una persona de 170 cm era más o menos este.

El puerto de carga era así.
Tampoco lo probé esta vez, pero al ser un avión más nuevo,
me dio la impresión de que quizá cargaría algo mejor.



Y el entretenimiento a bordo me pareció muy bueno.
En la ida, la selección de películas me había parecido floja,
pero en el A321 había muchas más opciones
y varias sí que valían la pena; el problema era que yo tenía demasiado sueño.
Así que pasé de las películas y me fui a la lista de música.
Vi un álbum de piano de una hora de Cho Seong-jin,
y me dormí escuchándolo.

Despegamos.

También había una opción para activar el modo no molestar,
así que lo puse para indicar que no quería comer y seguir durmiendo,
pero aun así las azafatas me preguntaron si no iba a cenar;
entonces, ¿para qué está esa función?
Mi marido también lo activó y aun así lo despertaron para hablarle.

Solo sirvieron una comida, pero el detalle es que
eso fue a las 2 de la madrugada, hora de salida de Hong Kong,
y no era algo ligero como unas gachas o una sopa, sino bibimbap…
Yo estaba medio dormida, sin poder ni abrir bien los ojos,
así que pasé de la comida y seguí durmiendo.
Y hasta aquí
esta reseña de un vuelo a Hong Kong que no fue ni especialmente bueno ni especialmente malo,
y con esto termina mi experiencia de ida y vuelta Incheon-Hong Kong con Korean Air.