Hoy te cuento cómo fue probar el famoso café de oro y el helado de oro en Emirates Palace Mandarin Oriental, Abu Dabi, uno de los planes más icónicos de la ciudad.
Si estás armando tu ruta, este lugar suele aparecer como una parada imprescindible
para probar el famoso café de oro de 23K.
En Abu Dabi y también en algunos hoteles de Dubái
parece que venden café de oro,
pero entre todos,
el sitio más famoso es sin duda
Emirates Palace Mandarin Oriental,
El nombre del hotel es larguísimo, ¿verdad?
Web oficial de Emirates Palace Mandarin Oriental, Abu Dhabi

Según me contaron, al principio de verdad querían usarlo como un palacio
y luego cambiaron el proyecto para convertirlo en hotel.
Como no caminamos por la parte exterior del edificio,
solo pude grabarlo mientras pasábamos en coche ^_^

Desde lejos se aprecia lo increíblemente largo que es en horizontal.

Nosotros no fuimos por la zona de la playa,
sino que nos movimos solo
por el lado de la fuente,
así que fue una visita rápida, pero me quedé con ganas de volver algún día para alojarme aquí.
Y eso que en la captura de arriba aparece
la habitación más barata… ¿alcanzas a ver el precio?

En fin, el aparcamiento de autoservicio para huéspedes es así.
Le hice una foto para acordarme de dónde habíamos dejado el coche.
Algo que noté tanto en Abu Dabi como en Dubái
es que, por muy espectaculares y lujosos que sean los edificios,
los aparcamientos suelen estar bastante descuidados.
La verdad, están muy por debajo de los parkings de los grandes centros comerciales de Corea.

Oficialmente figura como un hotel de 5 estrellas,
pero junto con Burj Al Arab, en Dubái,
es de esos lugares que mucha gente llama “hotel de 7 estrellas”.
Incluso la puerta de entrada y la de salida están separadas.

En la entrada del hotel tenían expuesto un abanico emblemático,
muy bonito, aunque me quedé pensando si de verdad se puede abrir y cerrar…
aunque supongo que no lo hicieron precisamente para abanicar a nadie.


Si sigues avanzando hacia el interior,
el centro del hotel se abre por completo
y ves pisos y más pisos llenos de detalles dorados por todas partes.
Ya había visto muchísimas fotos y videos antes de ir,
pero en persona la sensación de amplitud y grandiosidad
no tiene absolutamente nada que ver.
Y lo más impresionante es que casi todo
lo que se ve dorado dicen que es oro real.
Incluso comentan que renuevan el pan de oro aproximadamente cada 5 años.


Si te colocas sobre el punto que hay
justo en el centro del lobby y miras hacia arriba,
puedes ver así de cerca el diseño del techo, y de verdad es espectacular.
Además de estos adornos en las paredes,
hay una cantidad enorme de lámparas de araña
y mires donde mires, todo invita a quedarse admirando.
Emirates Palace es una auténtica locura.
Como íbamos con el tiempo justo, dejamos la visita del hotel hasta ahí
y nos fuimos directos a por el objetivo: probar el gold cappuccino en Abu Dabi.
En Google Maps
aparecían tanto Boutique
como Episodes como cafeterías del café de oro,
así que, como no me quedaba claro,
fui directamente y al final me dio la impresión de que eran prácticamente el mismo lugar.
Si tienes dudas,
basta con decirle al personal del lobby que buscas la cafetería y te indican enseguida.
El horario es de 08:00 a 23:30.

La cafetería se ve así,
y funcionan con dos espacios redondos como este.
¿Será que uno es Boutique y el otro Episodes?
En cualquier caso, cuando llegas y dices que son dos personas,
revisan si hay mesa
y luego te acompañan a tu sitio.
Además, alrededor de la cafetería
había música de piano en vivo,

y al poco rato nos guiaron hasta esta zona.

Bastante espectacular, ¿no?

Curiosamente, escriben Episodes como Epi2odes.

Vamos a echar un vistazo al menú.
Hay desde opciones ligeras como ensaladas y sándwiches
hasta platos de carne, postres y bebidas alcohólicas.

Pero, por supuesto, lo que nosotros veníamos buscando era
el Gold Cappuccino: 90 dírhams…
Y eso que en otra reseña bastante reciente
juraría haber visto que costaba 80 dírhams,
pero parece que le han subido el precio sin pensarlo mucho ^_^
90 dírhams son unos 21 € aproximadamente.
Y además, como aquí existe cultura de propina, conviene dejar algo extra.


Ya que habíamos venido a darnos un pequeño lujo,
tocaba sacar muchas fotos.

Y voilà: al poco rato apareció el Gold Cappuccino.
Debajo del dibujo del palacio le habían puesto una buena cantidad de polvo de oro.
Eso sí, el dibujo estaba un poco torcido.
Como iba con expectativas altísimas, la verdad es que me decepcionó un poquito.
La taza y toda la presentación
no se sentían tan lujosas como imaginaba.


Eso sí, ni una sola partícula de oro se podía desperdiciar.

Mientras lo tomábamos felices,
mi hermano me sacó fotos sin avisar y me dejó inmortalizada para Instagram.

Entre risas, compartimos la taza de café
y después nos prepararon el helado.
El precio del helado de oro no aparecía en el menú,
pero recuerdo que costaba lo mismo que el café de oro o quizá un poco menos.

Y entonces llegó el helado de oro.
Esta vez no era polvo de oro, sino una lámina completa de pan de oro.
Finísima, casi transparente…

El sabor del helado era simplemente vainilla,
pero una vainilla suave, densa y bastante rica, tipo soft serve.

El oro no sabe a nada
y tampoco aporta una textura especial en la lengua.
Sinceramente, es algo que se prueba más por la experiencia que por el sabor.


Como esa misma noche teníamos que volver a Dubái,
íbamos algo justos de tiempo,
así que no pudimos recorrer el hotel con más calma
y solo pasamos por el baño antes de salir.
Me dio pena no verlo mejor, así que seguro volveré la próxima vez.

Cuando ya íbamos saliendo de nuevo hacia el aparcamiento,
vi un rincón que tenía toda la pinta
de quedar genial en fotos, así que nos hicimos unas cuantas.
No sé exactamente quién era, ¿algún rey de Abu Dabi quizá?
En fin, justo en el centro de ese sofá
te recomiendo ese punto como fotospot.