The Retreat Palm Dubai MGallery by Sofitel: reseña de un hotel que no recomiendo en Palm Jumeirah, Dubái

Hoy quiero contar por qué no recomiendo The Retreat Palm Dubai MGallery by Sofitel, en Palm Jumeirah, Dubái, Emiratos Árabes Unidos.

La experiencia ya empezó mal incluso antes de alojarme, desde el mismo check-in.
Tenía la reserva hecha, pero al final la cancelé allí mismo.

Como pensaba quedarme, al menos alcancé a sacar algunas fotos,
así que hoy comparto solo eso.

Para ubicarnos, el hotel está en el anillo exterior de Palm Jumeirah,
más o menos a mitad de la zona este. Sobre el papel, es un lugar donde parecería imposible tener malas vistas.

De camino, también pasé frente a Atlantis The Palmy lo vi desde el coche.

Puse la dirección en el navegador y, cuando llegué cerca, pensé: mmm… ¿en serio?
Venía viendo hoteles mucho más llamativos al lado,
así que este se veía pequeño y bastante apagado. Ese era The Retreat Palm.

La tarifa rondaba los 514 € por noche,
y aun comparándolo con otros hoteles de Dubái,
no era precisamente una opción barata.

Es verdad que los hoteles de al lado estaban carísimos por temporada alta, pero este también era caro, y al verlo en persona me sorprendió lo pequeño que era el edificio.

Pensé: bueno, ya estamos aquí… y dejé el coche con valet parking,
luego entré para hacer el check-in.

Desde el ambiente del lobby
ya se notaba que no tenía ese aire realmente lujoso, y mi decepción fue creciendo.

La cafetería del lobby era así de baja de techo y pequeña…
Más que un hotel de 5 estrellas, parecía un hotel de negocios bastante normal.

La recepción también era diminuta.

En fin, cuando fui a hacer el check-in empezó a llegar más gente
y, como solo había dos empleados, la espera se hizo bastante larga.

Y ahí no terminó el problema: durante el check-in pasó algo peor.
Porque, sinceramente, en un hotel esto ya es un fallo bastante grave, ¿no?

Yo había reservado con antelación, pero la habitación no estaba lista.

Me pidieron disculpas y me dijeron que, si esperaba un poco,
me harían un upgrade y que podía descansar en el club lounge
mientras tanto; que enseguida irían a buscarme.

Así que pensé: bueno… si además me mejoran la habitación, vale, y subí.

El hotel es bajito, así que la planta 7 es la última,
y un empleado me acompañó hasta el lounge.

Hasta ese momento todavía no estaba tan molesta,

y me dijeron que aprovechara para tomar un café tranquilamente,
que podía servirme bebidas y snacks sin problema.
Después de explicármelo, el empleado se fue.

El lounge, una vez más, también era bastante pequeño
y la verdad es que no me impresionó nada.

Tenía una decoración rara, algo anticuada y un poco agobiante.

Yo había elegido Palm Jumeirah
precisamente porque quería ese ambiente de resort y descanso…

En fin, había algunos snacks,
pero como tampoco tenía hambre, casi no probé nada.

Cuando reservé esta habitación,
dudé si pagar o no una Executive Room con acceso al lounge,
y menos mal que no lo hice.

De verdad, con Accor la diferencia de calidad
entre países y entre hoteles me parece enorme.

Al principio pensé que, como mucho, en 30 minutos
tendrían la habitación lista rápidamente.
Pero pasó bastante tiempo y nadie vino a llamarnos,
y en el lounge tampoco se veía a ningún empleado… raro, ¿no?

En el mostrador de check-in además me dieron
una especie de regalo perfumado,
y cuando lo vi bien era una pulsera bastante extraña… no entendí nada.

Parecía de esas cosas que venderían
en una parada de carretera, tipo pulsera “saludable”, y pensé: ¿de verdad creen que esto hace ilusión en un hotel de 5 estrellas en Dubái?
Sinceramente, me dejó aún más desconcertada.

También le hice una foto rápida al folleto informativo del hotel.
Salió borrosa; ni siquiera me interesó leerlo, así que la tomé por encima.

Al salir un momento del lounge, eso sí, la vista era bonita.

El horizonte se abría de par en par,
aunque lo que más se veía en realidad era una obra en construcción.
Supongo que fue el resultado de reservar sin investigar demasiado.

Pero también es verdad que de este hotel
casi no encontré reseñas en coreano, así que reunir información no fue fácil.

Ustedes al menos sí están leyendo la mía, ¿verdad?
Pues se los digo claro: este hotel no vale la pena; en Palm Jumeirah hay opciones mucho mejores.


Y entonces, ¿cómo terminó todo?
Después de esperar más de una hora en el lounge,
llegué a pensar que directamente se habían olvidado de nosotros,
porque no hubo absolutamente ninguna respuesta, así que bajé otra vez.

Seguía habiendo muchísimos huéspedes y el personal estaba totalmente desbordado. Cuando nos vieron aparecer, hasta me pareció que se sorprendieron.

La habitación seguía sin estar lista,
y solo cuando bajamos empezaron a llamar de un lado a otro
haciendo como que comprobaban algo. Fue desesperante.

En ese momento pensé que, si me quedaba,
el servicio durante la estancia iba a ser igual de caótico, así que decidí cancelar de inmediato.

Cuando dije que quería cancelar, volvieron con disculpas,
salió alguien de mayor rango y me ofrecieron una suite con mejor vista
y otras promesas por el estilo,

pero ya no me interesaba nada de eso: les dije que cancelaran en ese mismo momento.
También les dejé claro que el servicio era muy deficiente,
que habíamos perdido una hora entera sin poder hacer nada,
prácticamente atrapados en un sitio incómodo, y que ya no pensaba aguantar más.

Y lo curioso fue que, cuando empezamos a quejarnos,
otras personas que estaban sentadas esperando en el lobby
también parecían estar pasando por algo parecido y terminaron explotando,
así que de repente había varios huéspedes reclamando a la vez.

¿De qué sirve hablar con tono amable
si no pueden resolver absolutamente nada?

The Retreat Palm Dubai MGallery by Sofitel,
con ese nombre larguísimo y todo,
me dejó pensando seriamente en cómo gestionan este hotel.

Mientras mi marido seguía poniendo la queja,
yo salí a ver cómo era la piscina.
Y, fiel al tamaño del hotel, la piscina también era bastante pequeña,
así que al final sentí que no alojarnos fue casi una suerte.

Vi que tenían varios programas y actividades,
y aunque dudo que alguien quiera reservar después de leer esto, lo dejo como referencia.

Encima hasta grabé video del lugar;
puro espíritu de blogger.

En ese mismo momento reservamos otro hotel
y nos fuimos directamente para allá. ¿Cuál era? Pues nada menos que

Fairmont The Palm Dubai.
Costaba un poco más, o incluso parecido,
pero la diferencia de calidad era impresionante.

Desde el principio pensé: tendría que haber reservado este y no aquel sitio tan raro.

De este sí tengo muchísimas cosas buenas que contar,
tanto que probablemente salgan dos o tres posts.

Ahí sí pensé: esto sí es un hotel de verdad.

En fin, espero que esta reseña de hotel en Palm Jumeirah, Dubái,
sobre The Retreat Palm Dubai MGallery by Sofitel,
les haya servido de ayuda.

¡Que disfruten mucho Dubái!

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