Haidilao Hot Pot en Dubai Mall: reseña de hot pot chino en Dubái
Si estás de viaje entre Dubái y Abu Dabi,
seguro terminarás pasando más de una vez por Dubai Mall.
Yo ya pensaba que Starfield era enorme,
pero cuando te dicen que este es el centro comercial y de ocio más grande del mundo,
te haces una idea de lo gigantesco que es Dubai Mall.
Desde marcas de lujo hasta firmas SPA de todo el mundo,
además de restaurantes, cafeterías y muchísimas opciones de entretenimiento,
es de esos lugares donde, aunque vayas todos los días, siempre descubres algo nuevo.
Tengo muchísimo que contar sobre Dubai Mall,
pero para empezar quise hablar de un sitio de hot pot
y elegí Haidilao Hot Pot.
Horario: 10:00 – 24:00
Seguro que muchos ya han oído hablar de Haidilao Hot Pot, ¿no?
Es una cadena que también está en Corea,
un restaurante de hot pot chino con varias sucursales, sobre todo en Seúl.
Eso sí, yo nunca había ido en Corea.

Dentro del centro comercial hay una zona llamada Chinatown,
y este restaurante está justo allí.
Chinatown está en la planta baja del mall
y como aparece en varios letreros de señalización,
no me pareció difícil de encontrar 🙂

Me dijeron que Chinatown abrió en marzo de este año,
y tiene un aire brillante, muy de Hong Kong,
con paredes y rincones llenos de rojo intenso,
así que vale la pena darse una vuelta aunque sea por curiosidad.

Haidilao Hot Pot está en la zona de los letreros de neón,
y como el local es bastante grande y está muy cerca,
se encuentra enseguida.

Mientras llegaba el personal para guiarnos,
nos pidieron esperar un momento delante del local,
así que nos sentamos en la zona de espera.

Por el Día Nacional de China, creo,
nos dieron a cada uno una especie de dulce tradicional,
pero nos llamaron a la mesa tan rápido que ni siquiera lo abrimos.
Una empleada nos explicó cómo funcionaba el restaurante
y nos acompañó hasta la mesa mientras nos contaba cómo pedir y usar todo.
Mi esposo dijo que,
comparado con el local al que había ido en Corea, la decoración y el sistema eran prácticamente iguales.

El pedido se hace desde una tablet.
No pude fotografiar toda la carta,
pero, de entrada, puedes elegir hasta 4 tipos de caldo.
Nosotros pedimos una olla mitad hong tang y mitad bai tang.


El precio me pareció algo elevado,
así que si empiezas a añadir cosas sin mirar, el total final puede sorprenderte bastante.
Las verduras, el tofu seco y el yuba o piel de tofu,
todo se pide por separado.
Nosotros, comiendo dos personas, pagamos unos 64 €.

Mientras esperábamos el pedido,
nos trajeron una especie de sopa ligera, como una sopa de kimchi pero sin ingredientes,
y también una bolsita de plástico para guardar las gafas de sol.
Al poco rato llegó el hot pot.
También nos dieron dos pares de cucharones, así que fue muy cómodo servirnos.

El bai tang, el caldo blanco,
creo que se podía elegir con base de pollo y quizá también de res,
pero nosotros fuimos a lo seguro y escogimos el de pollo.
El hong tang, en cambio, era estilo Sichuan,
y para mí tenía un sabor a mala bastante potente.
Yo no tolero demasiado bien ese picor adormecedor del mala, la verdad ^_

Las salsas se preparan en la barra de autoservicio.
Si no sabes muy bien qué mezclar,
arriba de la barra hay varias recetas recomendadas
para que armes la salsa a tu gusto.

También había fruta y una especie de ponche de postre.
La sandía en Dubái estaba bien dulce y bastante rica.

Y por fin fueron llegando todos los ingredientes que habíamos pedido.
Tofu seco, yuba, raíz de loto, col, bok choy, cilantro y hongo oreja de madera.
Nos dieron tantísimo cilantro,
que por más que comimos, no logramos terminarlo.
Aunque, pensándolo bien, el cilantro ni siquiera hacía falta pedirlo aparte,
porque en la zona de salsas de la barra de autoservicio
ya había cilantro picado, así que no creo que valga la pena añadirlo extra.

Todo listo para que empezara a hervir.
Y mientras comes, sudando feliz frente a la olla,
de repente arrancan con un show de fideos y se arma bastante movimiento.

En mi casa, cuando comemos hot pot, siempre pedimos cordero.
Y el cordero en Dubái estaba muy bueno, sin olor fuerte.

Comer hot pot siempre tiene algo caótico,
pero aun así es de esas comidas ricas a las que una vuelve de vez en cuando.
Yo pensaba que estaría lleno solo de clientes chinos,
pero había mesas ocupadas por gente de muchísimos orígenes distintos.

Creo que de carne pedimos dos platos.
Terminamos llenísimos.

Dentro del bai tang de pollo
también venían varios trozos de pollo,
pero por alguna razón no me apetecía comerlos y los dejé ahí.

Al final añadimos también una ración de fish balls,
y la porción era pequeñita. Pero como ya estábamos en la recta final, tampoco nos entraba mucho más.
En la mesa de al lado había una familia,
creo que india, que había ido con un niño a celebrar un cumpleaños.
Y fue como aquellas fiestas de cumpleaños en los antiguos TGI Fridays:
llegaron varios empleados, se pusieron a cantar y se montó un buen espectáculo.
La comida fue riquísima, pero el ambiente estuvo bastante movido y ruidoso.

Por la fiesta nacional también iban repartiendo en cada mesa
una especie de tortita rellena, una por persona, como cortesía.
Había dos sabores de relleno: judía roja y huevo.
Sorprendentemente, la de judía roja tenía un sabor muy fino y me gustó bastante.
Me recordó un poco al yōkan japonés; si no hubiera estado tan llena, habría comido más.
Pero ya estaba totalmente full, así que apenas pude terminar dos trocitos.

Cuando saqué fotos y video de cómo cortaban esa tortita,
el personal me la enseñó orgulloso, como diciendo que era algo especial.
Supongo que tendría algún significado,
aunque no supe exactamente qué carácter representaba.

Después comimos también un trocito de sandía
y pedimos la cuenta.


Antes de salir nos dieron algo parecido a caramelos de menta Polo
y también palillos, así que me guardé los caramelos encantada.
Y cuando ya estábamos saliendo del local,
todavía nos dieron otro snack de regalo.
Era un paquete de chips con un sabor que me recordó al calamar seco.
Me lo llevé al hotel y me vino perfecto como tentempié nocturno.
Puede que alguien piense:
“¿Hasta Dubái para comer comida china?”
Pero cuando vas, te das cuenta de que no siempre es tan fácil encontrar comida local realmente rica.
Del viaje a Dubái me gustó casi todo,
aunque si hubo un punto flojo, para mí fue la parte gastronómica.
Y no es precisamente un detalle menor, claro ^^;
Por eso, durante casi todo el viaje,
terminé comiendo sobre todo comida asiática.
Fui bastante a restaurantes vietnamitas, japoneses y chinos.
En fin, si vas a Dubai Mall,
te recomiendo pasar a echar un vistazo por Chinatown.
No es que sea algo gigantesco ni imprescindible, pero sí resulta entretenido.
Y además de Haidilao Hot Pot,
también hay un food court grande, una tienda de Xiaomi y varias cosas más,
así que, si tienes tiempo, date una vuelta.